¿Ayuda la tecnología a mejorar nuestros procesos de aprendizaje?

27 junio 2016
Elerniam
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El tecnocentrismo es un hábito inconsciente y muy extendido que consiste en abordar los problemas desde la tecnología. Lo realmente importante del aprendizaje es que las personas aprendan a hacer aquello que necesitarán para poder desarrollar mejor su trabajo y lo de menos es la modalidad de aprendizaje o la tecnología empleada. La tecnología no resuelve nuestros problemas, no responde las preguntas, son las personas la que lo hacen. El mundo es posible sin tecnología, pero no lo es sin personas.

 

Hasta hace poco, el aprendizaje formal era en 2D: plano, lineal y en el que la transmisión de información se basaba en el texto (estudiar un libro, escribir en el examen). Sin embargo, la vida es tridimensional, necesitamos los 5 sentidos para captarla en toda su amplitud y el lenguaje audiovisual tiene una riqueza y una potencia incomparables.

 

A pesar de esto, la mayor parte de los cursos en formato e-learning se basan en textos, lecturas y ejercicios puramente intelectuales que, por si fuera poco, suelen estar bastante alejados de la realidad.

 

Parece evidente que las TICs están cambiando nuestra forma de comunicarnos, de relacionarnos, de vivir… y pronto cambiarán también la manera en la que aprenderemos. Estamos en contacto cada vez con más gente, en todo momento del día, de muchas maneras (voz, escritura, vídeo) en cualquier rincón del mundo, gente de diferentes países, culturas, valores.

 

Escuchar es complicado y muchas veces incluso es aburrido. Por esa razón, a los niños no les gusta el colegio, no por difícil sino porque se aburren. Cuando escuchas, es fácil distraerse, el cerebro vuela y uno se pone a pensar en otras cosas que le interesan o le preocupan.  Sin embargo, HACER es divertido. Cuando haces te involucras, lo que estás haciendo te pertenece, es algo tuyo. Cuando haces, tienes los 5 sentidos en ello, no te distraes ni te desconectas tan fácilmente. Pero al mismo tiempo hay que vencer la pereza, hay que esforzarse, hay que trabajar, nadie puede aprender por nosotros igual que nadie puede comer o dormir por nosotros. Es un fenómeno personal e intransferible.

 

La realidad, sin embargo, es bastante obstinada. La mayoría de lo que tenemos hoy sigue siendo educación a distancia con tecnología. Pero, a fin de cuentas, educación a distancia tradicional. La tecnología no aporta nada pedagógicamente. No olvidemos que las tecnologías no pueden ofrecernos las metodologías para que las personas construyan conocimiento.

 

El ordenador es un doing device, un aparato para hacer cosas y no para pasar páginas ni para escuchar pasivamente. Para eso ya está la televisión. Ante un ordenador es casi imposible dormirse y permanecer pasivo, es más difícil aburrirse.  El ordenador nos invita a actuar, a hacer y tenemos el poder de elegir el camino que nos interesa, podemos decidir. Ahora bien, pulsar iconos no es sinónimo de Interactivo.

 

La interactividad no está en el click sino en el think. Aprender a través de un ordenador no tiene nada que ver con aprender en el aula, son medios diferentes que exigen enfoques diferentes. E-learning no significa leer en la pantalla del ordenador lo que antes leíamos en un papel. Ni multimedia (animaciones espectaculares, sonidos, imágenes, videos) es sinónimo de aprendizaje, ni la tecnología es capaz de inyectar el conocimiento como quien se pone una vacuna.

 

La tecnología no es la primera pregunta que debemos hacernos. Antes hay que pensar en qué objetivos tengo (de negocio), quien es mi audiencia, qué debe aprender, por qué debe aprenderlo y para hacer qué, cuál es el programa formativo y los recursos que les pueden ayudar (contenidos, expertos, herramientas de comunicación, etc.), cómo voy a diseñar ese programa y entonces, qué tecnología es la que mejor me ayuda a construir la solución.

 

La solución no es más tecnología, más ancho de banda, procesadores más rápidos. Tenemos que hacer lo que se necesita para que la experiencia de aprendizaje sea efectiva, no lo que es fácil o barato. Y las tecnologías nos pueden prestar una inestimable ayuda en ese intento.